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¿Por qué cambia Google su algoritmo?

Uno de los días más temidos por la gente que se dedica al marketing online es ese en el que está marcado un cambio en el algoritmo de Google. El buscador ocupa una posición hegemónica en países como España donde las estimaciones le dan entre un 97% y un 98% de cuota de mercado. Vamos, que de cada 100 personas que buscan algo en internet desde España, sólo dos lo hacen a través de otro sistema que no sea Google. Esto hace que sea en la sede de Mountain View (California) donde se tomen las decisiones que marcan las búsquedas de millones de personas en el mundo.

Cada cierto tiempo, Google le quita un poco de sueño a desarrolladores, diseñadores y, sobre todo, a quienes se dedican a aquello del posicionamiento web con modificaciones de su algoritmo. Explicado mal y pronto, Google suma una serie de factores en una ecuación que da como resultado un orden de páginas que se asemeja lo máximo posible a las búsquedas de los usuarios. Aunque la principal fuente de beneficios de Google dejó de ser hace años su buscador, debe asegurarse de que los resultados que ofrece sean cada vez mejores, andando además el camino hacia la tan publicitada web semántica. Otra cosa es que esa ecuación sea pública. Los SEO la intuyen, pero la receta perfecta es casi tan secreta como la de Coca-Cola.

Los cambios de algoritmo se venden, por lo tanto, como mejoras internas en la forma de mostrar resultados para favorecer al usuario final. A nadie se le escapa tampoco que con esas modificaciones se le hace el trabajo más difícil a aquellos que desarrollan proyectos de posicionamiento web. Google cobra (y mucho) por la publicidad por click (el posicionamiento de pago o SEM) y, cambiando las reglas del juego de vez en cuando, puede hacer un poco la puñeta a los que no pasan por caja y “penalizar”, de paso, a aquellas webs que no tienen un contenido interesante pero están arriba en los resultados porque han bordeado las reglas.

Posicionamiento web en constante evolución

El algoritmo inicial de Google se modifica varias veces al año sin que el usuario note apenas cambios. En ocasiones son cuestiones mínimas y otras veces son cambios más drásticos. Estos últimos han sido bautizados con nombres como Caffeine (que en agosto de 2009 comenzó con las nuevas arquitecturas de búsquedas para dar con resultados más rápidos), Panda (el cambio producido en febrero de 2011 contra sitios de mala calidad, scrapeadores y con contenido poco relevante), Penguin (lanzado en abril de 2012 y que penalizó sitios sobre optimizados) o Hummingbird (colibrí, que comenzó en septiembre de 2013 apostando por aspectos de la web semántica).

Google anunció hace unas semanas la fecha del próximo cambio de algoritmo, aún sin bautizar pero que puede causar mucho más impacto que sus hermanos mayores. Será el próximo 21 de abril y hasta ahora sólo ha hecho público que premiará las webs con diseño adaptado a dispositivos móviles, lo cual penalizará automáticamente a todas aquellas que no lo tengan optimizado. Este cambio, tal y como anuncia la compañía en su propio blog, “afectará a las búsquedas móviles en todos los idiomas en todo el mundo y tendrá un impacto significativo” en los resultados de búsqueda”. En consecuencia, añaden, “los usuarios encontrarán más fácil conseguir resultados relevantes, de alta calidad de búsqueda y que estén optimizadas para sus dispositivos”.

El cambio promete ser de calado. Según el Consumer Barometer 2014 de Google, presentado a finales del pasado año, en España el 72% de la población hace uso de dispositivos móviles inteligentes y un 53% para hacer consultas en motores de búsqueda, en el caso de los smartphones, mientras que el porcentaje se reduce al 17% cuando se trata de tabletas.

Sea cual sea el calado de los cambios que se avecina, lo que está claro es que ha puesto a los SEO a trabajar. De aquí al día 21 de abril se especulará mucho con los cambios pero sólo se sabrá todo lo que viene cuando Google muestre sus cartas.

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